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Cercos vivos

Dalia

Cercos vivos
« en: 23 de Septiembre de 2015, 06:02:27 pm »

Cercos vivos
Siempre verdes, enmarañados, floridos o recortados, a cada jardín su estilo
La mayoría de los jardines en Uruguay son medianos o chicos; muchos de ellos consisten sencillamente en una mancha de césped y un cerco alrededor. En estos jardines los cercos merecen que les prestemos la mayor atención posible. Con planificación, ayuda profesional y mantenimiento adecuado lograremos cercos funcionales y bellos, para disfrutarlos por años.
 
Cerco de rosas contra la calle. Jardín en el departamento de Colonia, primavera.
Los cercos vivos, verdaderos muros de plantas, están formados por árboles y arbustos agrupados, así plantados para separar el jardín de la calle, de jardines linderos o delimitar áreas interiores. Además de su utilidad práctica como pantallas protectoras o visuales, los cercos cumplen funciones estéticas de gran importancia. Los cercos son más que una frontera que delimita al jardín. Lo enmarcan, le dan jerarquía, subrayan su condición de habitación-paisaje, y además lo vinculan de manera indisociable con el entorno inmediato: los árboles de la vereda, los arbustos de los vecinos integran visualmente nuestro jardín, y condicionan su diseño.

Cercos vivos
Funciones de los cercos
- Delimitan, crean un ambiente íntimo y protegido. 
Pero, a diferencia de un muro sólido, permiten
conservar cierta transparencia.
- Son reguladores bioclimáticos: filtran el viento y dan sombra.
- Actúan como pequeños corredores ecológicos, dando refugio a diferentes especies animales: pájaros, insectos, batracios y hasta roedores.
- Atenúan los sonidos de la calle y nos protegen del polvo.
- Aportan color al jardín con su follaje, sus flores y frutos.
- Constituyen un excelente marco para los canteros florales.
- Ayudan a disimular vistas poco atractivas.
- Fomentan la valorización del paisaje: un cerco vivo refleja el paso de las estaciones y nos deleita con aromas y colores ayudándonos a comprender los procesos naturales.
Tips: Hable con ellos. Hay que tener en cuenta qué tienen plantado los vecinos. De nada servirá que invirtamos en un excelente cerco vivo para que luego los vecinos levanten un muro o planten árboles que compitan por el sol. Lo mejor es consultarse y trabajar juntos.

Tipos de cercos de arbustos
1 Formal o clásico
Cerco usualmente compuesto por una sola especie de arbustos de 
follaje persistente y compacto, que deben ser podados sistemáticamente para mantener su forma definida. Excelente opción para grandes extensiones y para dar formalidad al jardín. No llama particularmente la atención, pero sirve como telón de fondo para el destaque de otras plantas.
Especies tradicionales
Cotoneaster
Crataegus
Cupressus
Juniperus
Ligustrina
Myoporum acuminatum (“transparente”)
Pyracanta
Thuya
Si elegimos arbustos de hoja caduca, en los meses de invierno se verán desnudos, y si elegimos arbustos que tengan floración perderemos la mayoría de las flores al tener que recortarlos.
¡Cuestión de gustos!
2 Informales
También llamados semilibres o modernos, son el tipo de cercos que vemos con más frecuencia. Incorporan movimiento e informalidad manteniendo la forma definida pero no estricta. Usualmente mixtos —es decir formados por diferentes especies— pueden combinar follajes persistentes y caducos. Las podas no son tan frecuentes ni tan estrictas como en los cercos formales, lo que permite usar arbustos que se destaquen por sus flores o frutos.

Sombra ligera                                                                       
Abelia x grandiflora
Aucuba japonica
Buxus sempervirens
Camellia japonica
Clerodendrum bungei
Fatsia japonica
Fucsia spp.
Hybiscus syriacus
Hydrangea macrophylla
Hypericum mosereanum
Gardenia jasminoides
Ligustrum lucidum
Ligustrum cinensis
Rhododendron indicum
Viburnum tinus

Zonas costeras
Acacia trinervis
Aloe arborescens
Cordylini australis (drácena)
Dodonea viscosa
Eleacnus commutata
Nerium oleander
Myoporum laectum
Euonimus  japonica
Phornium tenax
Pittosporum tobira
Rafiolethis umbellata
Tamarix spp.
Yucca spp

3 Libres o salvajes
Formados con plantas variadas que se dejan crecer libremente, incluyendo alguna que aparece espontáneamente. Son recomendables para grandes extensiones donde se lucirán las formas naturales de las especies elegidas, sus texturas, flores y frutos.
En jardines más pequeños son una opción más difícil porque alcanzan un tamaño muy grande y no tenemos la perspectiva para apreciarlos en su conjunto. En estos jardines resultan impactantes por un tiempo, pero luego necesitan una poda drástica porque de lo contrario terminarán siendo demasiado anchos y se secarán abajo y en el medio; las plantas lucharán por recibir más sol creciendo hacia arriba sin mantenerse compactas.

4 Minimalistas
Los jardines minimalistas usan pocos elementos logrando con ellos un alto impacto visual. Para un cerco minimalista es preciso elegir especies que se destaquen por su follaje o forma, plantarlas siguiendo un diseño de líneas simples bien definidas, y mantenerlas en su forma original mediante podas y mantenimiento apropiados.

Especies más usadas    
Paspalum haumanii
Buxus sempervives (boj)
Pittosporum nana
Phormium

Planifiquemos antes de plantar
1 Definir la función que va a cumplir el cerco, qué estilo queremos, qué vistas queremos tapar y cuáles valorizar.
2 Considerar el tipo de suelo, la exposición al sol, la disponibilidad de agua, los vientos predominantes, la cercanía o no de la costa marítima.
3 Diseñar: tomar medidas, definir formas, alturas, colores, texturas del futuro cerco.
4 Confeccionar una planilla con las plantas que nos gustaría poner, las condiciones que requieren y las que presenta nuestro jardín. Esto nos ayudará a elegir las especies que se adaptarán mejor.
5 Conseguir las plantas: ir a viveros de confianza con nuestra planilla. Elegir plantas sanas y lo más grandes posible. Si tenemos dudas pedir consejo.
6 Antes de plantarlas, presentar las especies elegidas en el lugar previsto para confirmar o corregir nuestro diseño.
7 Plantar: hacer un buen pozo, poner un buen sustrato y respetar las distancias entre las plantas.

Tiempo al tiempo
No existen cercos instantáneos. Tendremos que esperar por lo menos uno o dos años para que empecemos a ver lo que imaginamos.
Los arbustos que vamos a plantar serán seguramente ejemplares jóvenes que se van a desarrollar en nuestro jardín. Por lo tanto, no olvidemos preguntar al viverista cuál va a ser el tamaño final y cuánto tiempo necesitarán para alcanzarlo.

Antes que nada
Salvo que nuestro suelo sea excepcionalmente rico, antes de plantar debemos mejorar la estructura e incorporar nutrientes. Así ayudaremos a que el nuevo ejemplar se adapte rápidamente y empiece a crecer.
Si no queremos dejar huecos, podemos plantar inicialmente los arbustos bastante juntos y más adelante sacar algunos. Otra solución, respetando las distancias debidas, es llenar los huecos con plantas más pequeñas -herbáceas o florales de crecimiento rápido_ que, cuando crezcan los arbustos, cambiaremos de lugar.

Mantenimiento de los cercos
PODA, FERTILIZACIÓN, RIEGO Y TRATAMIENTOS SANITARIOS: cuatro tareas imprescindibles. Sin embargo, la que inmediatamente asociamos con los cercos es la poda. El objetivo de la poda es mantener el arbusto sano y dentro de la forma deseada. Todos los cercos necesitan ser podados: escasamente si se trata de un cerco libre, y en forma exhaustiva si es formal.
-    Las podas de formación se hacen en los primeros dos o tres años de instalados los arbustos. Cortando las yemas principales lograremos cercos más tupidos.
-    Las podas de sanidad se hacen cada vez que se necesiten; se sacan las ramas muertas, las enfermas y los chupones.
-    Las podas para mantener la forma se realizan según la especie respetando la naturaleza del arbusto. Los arbustos de crecimiento más rápido deben podarse
-    más a menudo; si no los podamos van a crecer dejando huecos e irán perdiendo la forma, con la poda correcta prolongaremos su vida por más tiempo.
-    Si queremos modificar el tamaño de un cerco (o si lo dejamos sin podar y creció demasiado perdiendo su función o su encanto), la solución no es hacer una poda drástica que puede terminar matándolo, sino hacerlo por etapas, dándole tiempo a que se recupere antes de podar más corto.
-    Si no logramos recuperar la forma deseada, tendremos que considerar cambiarla. En tal caso, si no podemos salvar la parte de abajo, debemos elegir las plantas que queremos conservar, podarlas como arbolitos y llenar los huecos con otros arbustos y plantas que crecerán a la sombra de los más grandes.